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sábado, 5 de junio de 2010

Capítulo IV: The Fool

- Buenas noches- me dijo el señor Tod, sonriente y triunfal mientras me apuntaba con la video cámara.
- ¿Qué? ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué haces con esa cámara?
- No tengo costumbre de ir allí a donde no me han invitado.
- ¿Quién eres realmente? ¿Qué pretendes? Por favor… Por favor –supliqué- déjame en paz.
- Grabarte, evidentemente. Pensé que te gustaría ver los cambios que he introducido en mi última creación –apuntó mientras me miraba fijamente con aquellos ojos que parecían salirse de sus cuencas oculares, que a pesar de la existencia de los párpados se negaban a utilizarlos-. Es una maravilla, es como si poseyera voluntad propia, ¿no crees? Es maravilloso cómo las obras pueden cambiar según son creadas, transgrediendo por si mismas el sentido original con el que fueron creada y cobrando vida. Sigue así, esa expresión de horror cuadra perfectamente con la trama principal de la historia. Sencillamente maravilloso.

No recuerdo que dije, ni tampoco qué es lo que hice, ni cómo concluyó todo aquello. Sólo sé que de repente caí en la cuenta, me inspiré y supe con total certeza que significaba todo aquello. Comprendí cuál fue nuestro error, de los componentes de das Kreis, y que no estaba equivocado del todo al pensar que aquello era una mala broma. Demasiado retorcida para tener gracia, incluso. Tot era la transcripción griega de Dyehuty. Sin embargo no sólo es una deidad egipcia, tot es el participio del verbo morir en alemán, así que convocamos al muerto, o en otras palabras: llamamos a la muerte. Que, ironías de la vida, en alemán es die Tod. Había decidido divertirse con nosotros para dar vida (con nuestra muerte) a su nueva obra, que había espado de su control y había decidido terminar abruptamente el trabajo.
Todo tiene un principio y un final. El sentido de la vida no termina con la muerte, sencillamente es parte del ciclo. Pueden extraerse muchas conclusiones de las distintas culturas que han abordado el tema de la muerde desde diferentes perspectivas, pero cuando uno ya no está vivo, pierde el interés en estas cosas.

¿Lo ve? No mentí cuando dije que mi historia al menos era entretenida, aunque se base en una mala broma y en un pésimo juego de palabras. A veces hay que tomarse las cosas con humor.

- Vaya, ¿así que al final hicieste un trabajo a partir de un chiste malo?
- Bueno... eh... Sí, eso hice.

Capítulo III: Tod

- Buenas noches, caballeros –dijo un hombre al otro lado de la sala que se aproximó lentamente al interior del círculo. Si no hubiesen permanecido enmascarados, me atrevería a afirmar que los integrantes de Das Kreis estaban tan atónitos como yo. Seguramente era la primera vez que funcionaba “el ritual”, o que alguien interrumpía una sesión ocultista a tres de la mañana, nunca se sabe. Imaginarme a Dajjal con la misma cara de bobo que yo, por alguna extraña razón, me reconfortaba.
Bajo la luz de la luna el aspecto del hombre era… peculiar. A diferencia de lo esperado: una figura humanoide masculina, de tronco desnudo y bien torneado, con cabeza de ibis y con una faldita de época; el grupo se encontraba frente a un hombrecillo de mediana edad y baja estatura, tez pálida, blanquecina, completamente calvo, desprovisto de cejas y con un rostro arrugado sumamente inquisitivo. Sus ojos inquietantes, excesivamente abiertos, examinaban detenidamente a los adeptos de das Kreis. Iba ataviado con un traje negro y portando una cámara de vídeo en la mano izquierda. Se dibujaba en su semblante una amplia sonrisa presumiblemente forzada en lo que parecía ser un ademán burlón, cuyos labios tenían un tono exacerbadamente rojizo.

- ¡Oh, gran Dyehuty! – se apresuró a proclamar Dajjal, o a tartamudear más bien-, señor… encarnación de la sabiduría, la escritura, la música y la Luna. ¡Oh gran Dyehuty!, tenemos una pregunta que formularos.
- Ah… prefiero que me llamen Tod, es más corto –apuntó el recién llegado. Tot era el nombre griego de la misma divinidad, y si hubiera que humanizarlo y adaptarlo a los tiempo moderno, Tod resultaba extremadamente pertinente. Si era un intruso, venía muy bien informado.
- Eh… sí, eso. ¡Oh, gran Tod! Divinidad, encarnación y señor de la sab…
- Señor Tod, si no es mucha molestia.
- Oh… claro. Esto… ¡Oh, gran señor Tod! Una cuestión tenemos que formu…
- Sí, claro. Yo también. Encantado. Si me disculpáis tengo que irme a recoger una cosa… al tinte, ya saben. Bueno, ya nos veremos –se despidió sonriente.

Y se fue. Sí, abandonando la sala sin más.

Los integrantes de das Kreis intercambiaron miradas atónitas entre sí. O se miraron intuyéndose caras de asombro y perplejidad entre ellos. Cada vez entendía menos de lo que pasaba a mí alrededor. Por suerte no era el único.

- ¡Qué demonios a pasado! –estalló Dajjal al cabo de unos minutos-. ¡Panda de incompetentes! ¿Qué habéis hecho mal para qué esto termine así? ¡Sois unos desgraciados!

Los hermanos y hermanas de das Kries agacharon la cabeza y se contemplaron los pies posiblemente avergonzados de sí mismos. Uno no se dedica durante años al ocultismo para que a la primera de cambio le sucediesen estas cosas. Bastante ya parecían tener con su propio pesar para añadir las voces y estridentes gritos de Dajjal. La sesión se canceló media hora más tarde dada por fracasada y cada miembro se retiró a sus dependencias. En lo que a mi respectaba el señor Tod era una especie de héroe-humorista que les había dado una buena lección de humildad a aquella panda de megalómanos.


Lo sucedido en los días subsiguientes me temo que fueron los hechos más turbadores de toda mi vida, no sabría especificar hasta que punto. Apenas un par de días después del incidente Hans me llamó al teléfono para contarme un alarmante acontecimiento: Luna había recibido en su apartamento una misteriosa cinta de vídeo que recopilaba escenas en la que fue grabada infraganti en diversos momentos en los que ella afirmaba estaba completamente sola. Y por lo que me contaba Hans, era impensable que ella se filmase a si misma en el baño o mientras dormía.
Los miembros de das Kreis restaban importancia a aquel suceso. Seguramente no se tratase más que de un acosador, afirmaba constantemente Trismegistos. Sin embargo se equivocaba, pues bastaron 24 horas después de haber sido informado para que Luna apareciese muerta incrustada en una antena de televisión del edificio donde residía.

Ciertamente, como afirmaban algunos adeptos aquello podía tratarse de un hecho aislado, sin mayor trascendencia y se hubiera dado por una perturbación azarosa en el sistema. Nada más lejos de la realidad pues indiscriminadamente iban llegando a más y más vídeos con escenas cuyo contenido cada vez se tornaba más preocupante. Ya no se limitaban a ser discretas filmaciones de momentos de descuido de los integrantes del grupo, sino que las filmaciones contenían primeros planos y momentos donde las víctimas aparecían y conscientes y mirando a cámara. Lo peor de todo es que ellos no recordaban haber sido grabado en ninguno de aquellos lapsos temporales. Yo permanecía ajeno a estos incidentes ya que me distancié un poco del grupo y decidí centrarme en los estudios. Las investigaciones policiales en curso estaban paradas, las cintas no tenían ningún tipo de huella, las grabaciones no habían sido manipuladas. No había rastro de quien quiera que hubiera acometido aquella macabra empresa y las fuerzas del orden correspondiente estaban en blanco, sin un rumbo fijo ni objetivos concretos. Y mientras tanto las víctimas se iban sucediendo una tras otra. Tengo que hacer un gran acto de autocontrol para no perder los estribos rememorando estos sucesos tan escalofriantes, no sé cómo demonios conseguí mantener la calma y mi cabeza fría en todo momento. Supongo que es la magia de los exámenes finales y de los trabajos de fin de curso, que le dejan a uno demasiado exhausto para dedicar tiempo a la contemplación de otros menesteres.

El caso es que una buena mañana encontré una cinta de vídeo en el buzón. Llamé a Hans antes comenzar su visionado, ya que estaba muerto de miedo en aquel momento y él era posiblemente la única persona a quién pudiera confiarle aquello. Aún recuerdo cómo me temblaba el pulso y cómo el corazón parecía que me iba estallar el corazón e mil pedazos. No conseguí dar con él a pesar de mi insistencia.
Si hubiera abierto los periódicos en aquella época hubiera descubierto que la oleada de homicidios continuaba sobre la universidad y que se había extendido el pánico a raíz de la última víctima, un tal Hansel von Stauffen, que apareció desmembrada en multitud de lugares de la facultad de ciencias. Y sin duda, un detalle que me hubiera resultado relevante es que tanto su cabeza cómo su corazón aparecieron en el vestíbulo de la facultad donde llamamos al señor Tod.
No obstante estaba bastante ocupado estaba temblando de miedo contemplando una película protagonizada por mi mismo con breves tomas de algunas de las actividades que había desempeñado en las últimas semanas. Y contemplándome a mi mismo morir tras una caída desde la ventana de mi cuarto. Aquello no podía estar teniendo lugar, ¿verdad? ¿Cómo reaccionaría viéndose a uno mismo perecer tan estúpidamente?

martes, 1 de junio de 2010

Capítulo II: La Llamada

Por fin llegó el gran día. Hans les había hablado a los miembros de das Kreis de mis progresos en el ocultismo. Según sus propias palabras, “aprendía rápido para ser un novato”. Era halagador, así como una prueba de mi valía ya que después de todo el esfuerzo depositado en aquel desafío mi curiosidad se vería recompensada: conocería a los integrantes del grupo.

- Martes 21, a las 00.00 en el vestíbulo del anexo, quedaremos 10 minutos antes en la puerta de la facultad- una hora y un lugar, era todo lo que necesitaba saber. Aunque a esa hora ese lugar fuese prácticamente inaccesible, Hans me dijo que no me preocupara por nada.

A diferencia de mis expectativas, no hubo ceremonia de bienvenida, ni pronunciación de votos secretos ni nada místico o extravagante. Me decepcionó un poco, la verdad, pues Hans se limitó a proporcionarme una túnica y una máscara. Me dijo que a partir de ese instante, cuando llevase la máscara sería Aralim, el dirigente de la orden angelical de los tronos en la cábala judía. No sabría judgar si era un nombre adecuado, el caso es que sonaba bien y me mostré conforme con su decisión. La máscara en sí no era gran cosa, un antifaz de porcelana escasamente ornamentado y con un ala emplumada en cada extremo, acorde mi nuevo alter-ego. Una vez me hube enfundado en la túnica carmesí, bastante liviana y exquisitamente confeccionada, nos dirigimos al interior del edificio. Sorprendentemente estaba abierto.
Sólo se escuchaba el repiqueteo de la calefacción de la sala de máquinas. La enorme sala permanecía a oscuras salvo por los haces de la luz lunar que penetraban por la claraboya del vestíbulo: el firmamento estaba despejado aquella noche, aquella noche de luna llena, aquella noche fatal. Das Kreis estaba reunido, y sus integrantes –cerca de una treintena de destacados individuos ataviados con largas túnicas ceremoniales- aguardaban pacientemente, dispuestos formando un círculo perfecto. Hubiera sido imposible distinguirles aunque me lo hubiese propuesto, pues todos los allí presentes ocultábamos el rostro bajo una capucha y, por si aquello fuera poco, tras la máscara. Cada uno tenía la suya, conformando así la identidad del miembro dentro de das Kreis, pero asimismo desvinculándole de su mundana e inútil existencia terrenal. En aquella sala todos éramos únicos y a su vez no éramos nadie.

Uno de los encapuchados dio un paso al frente, enseñando su máscara a los demás presentes: un Oni o demonio japonés. Antiguamente eran utilizadas por los guerreros samuráis para infundir terror en sus enemigos. Más tarde me enteré de que su nombre en das Kreis era Dajjal, el anticristo musulmán. Una enorme bestia que se alzaría en el fin de los tiempos contra los enemigos de Alá. Espeluznante.

- Hermanos, hermanas- dijo ceremoniosamente con una voz masculina-. Hoy estamos aquí reunidos con un propósito: terminar con la vida humana sobre la faz de la Tierra. Los astros han convenido que zanjemos hoy este asunto, la humanidad no merece seguir viviendo.
- No estoy de acuerdo- replicó una voz femenina, dando un paso al frente la figura en el extremo opuesto del círculo a Dajjal. No necesité ver más que su máscara para conocer su nombre en clave: Luna-. Los humanos hemos podido cometer muchos errores, pero también son responsables de multitud de buenas obras y de creaciones magistrales. Puede que no a nivel político, puede que no en ese mar de corrupción que son las altas esferas, pero sí en los contextos cotidianos, en el día a día, los humanos somos capaces de obrar abnegadamente por los demás, incluso por los desconocidos. Obras como esas merecen un acto de fe.
- Los humanos no juegan ningún papel importante en las fuerzas naturales- prosiguió Dajjal haciendo caso omiso de la intervención de Luna-, de hecho no respetan las normas implícitas de ningún ecosistema. A diferencia de los demás animales no se adaptan al medio, adaptan el entorno a sus demandas, destruyendo las reservas y recursos naturales que poseen paulatinamente. Sólo hay un organismo que se extienda y destruya a la misma velocidad que los humanos: los virus. ¿Y que hacemos con los virus? Erradicarlos. Eso debemos hacer con los humanos.

Aquello me hizo plantearme entonces qué papel juega el hombre en la vida, en la naturaleza. Alguien me dijo una vez que somos la forma que tiene la naturaleza de experienciarse a si misma. Ningún otro organismo vivo realiza los análisis meta-cognitivos que nuestra especie ha realizado sobre el entorno en el que nos desenvolvemos. Puede que estemos terminando con ello progresivamente, es más, puede que la naturaleza se vengue de nuestra osadía… pero afortunadamente la naturaleza no es más que un constructo humano, una especie de divinidad inventada sobre la marcha para poder estudiar cómo funciona el mundo. La percepción de control que se tiene al hablar de la naturaleza como único factor desencadenante de distintos fenómenos es mucho mayor que si descomponemos el constructo de naturaleza en múltiples causas o fenómenos naturales –valga la redundancia. Nos gusta tener todo bajo control, por eso creemos tanto en la ciencia, porque es una disciplina a priori rigurosa y que controla las distintas variables. Es mucho más conciliador pensar en un sistema lineal y controlado que en uno caótico.
Por desgracia –o por fortuna-, la naturaleza, la vida, son sistemas caóticos, esto es: multicausales, con tantos factores determinantes de un mismo hecho que es imposible controlarlos todos. En estos sistemas es imposible predecir las consecuencias ya que todo esta relacionado con todo y una perturbación aleatoria y trivial puede tener consecuencias catastróficas, mientras que un desastre enorme en uno de los factores apenas puede tener impacto. Esto se conoce como efecto mariposa.
Sin embargo existe en los sistemas caóticos una fuerza, un atractor, que restaura el equilibrio de los mismos después de los disturbios que puedan producirse en el mismo. ¿Qué sucede con la Tierra? Que los humanos están atacando esos mecanismos reguladores, y poco a poco los desastres ocasionados por éstos podrían quedar sin equilibrarse, destruyendo el sistema y creando necesariamente uno nuevo donde, quién sabe, quizás no haya cabida para la especie humana. Quizás Dajjal tenga razón y los seres humanos merezcan la extinción.

Un prolongado silencio siguió a la intervención de Dajjal. Sólo Casandra se atrevió a romper la tensión imperante en el ambiente, con su voz delicada.

- ¿Y qué hay del amor?
- ¿El amor? No me hagas reír- replicó Dajjal-. Querrás decir el sexo, la función reproductiva. No es más que un patético intento de disfrazar la verdad con sensiblerías pseudo-trascendentales.
- No estoy de acuerdo – Luna volvió a tomar la palabra antes de que Dajjal empezase con uno de sus nuevos monólogos catastrofistas-. No hay nada más hermoso que amar y ser correspondido. El sexo sin amor es basura comparado con la plenitud de hacer el amor con tu pareja.
- Ya está aquí la sensiblera –intervino Hans, cuyo nombre en clave era Dumah, el ángel de la oscuridad-. Coincido con Dajjal, el amor no es más que un artefacto cultural fruto de la sociedad para enmascarar la función reproductiva. Existen diversos estudios antropológicos que describen las relaciones de los miembros de algunas tribus guineanas como acciones con fines únicamente reproductivos.
- Asumiendo que eso sea así, ¿Qué hay de la ciencia? –dijo un encapuchado mostrando su máscara que simulaba un yelmo griego, posiblemente ateniense. Curioso, si no estaba equivocado se trataba de una Atenea muy varonil. Aunque bien pensado, era una relación más que adecuada- Gracias a ella ha sido el posible el progreso, y gracias a ella podremos terminar con los síntomas que nos aquejan.
- ¿Es necesario que volvamos a discutir en esta sesión los problemas que plantea la ciencia? –cortó Dajjal de improvisto.
- ¿Y el arte? ¿Y la creatividad? - Caliope, con una máscara sonriente e inspiradora lanzó la pregunta al aire para, instante más tarde, responderla-. Los humanos son capaces de portentos prodigiosos, son capaces de crear de la nada casi cualquier cosa. Es una capacidad asombrosa gracias a la cual hemos podido evolucionar como especie y llegar hasta donde hemos llegado. No lo olvidéis.

Aunque pudiera parecer un mero espectador, cada argumento generaba en mí nuevas reflexiones, nuevos puntos de vista, nuevas alternativas. La creatividad, el arte… No sé por qué, pero ello me llevó a desconectar unos minutos del devenir de la conversación.
¿Qué es la creatividad? Aquella facultad humana gracias a la cual somos capaces de innovar y crear nuevos productos. ¿Qué es necesario para que un producto sea creativo? Bueno, aunque exista cierta controversia al respecto, yo me inclinaría por la versión de un producto es creativo cuando es original o innovador y valorado positivamente en su contexto de referencia. Puede que sea una postura algo relativista, pero es una definición funcional que permite establecer un criterio de demarcación entre las distintas producciones humanas. ¿Y el arte? ¿Es necesariamente creativo? Sí y no. Las obras de arte son creaciones humanas y además muy valoradas. Por ello puede decirse que sí, que son originales y valoradas en su contexto de referencia, por lo que necesariamente han de ser creativas. Aun así, hay artistas que triunfan no por la originalidad de sus productos, sino por las estrategias del mercado. Y es que nuestro contexto de referencia no puede separarse del financiero, porque todo aquello que se demanda (y es posible que no haya nada que se demande más que el arte, a excepción –claro está- de los productos básicos y de primera necesidad) es un negocio potencial susceptible de ser explotado. Evidentemente pienso en la música o algunos de los best Sellers más populares de la última década.
¿Qué es para mí el arte? Para mí, y concretamente hablando de la escritura, el arte ha consistido en un refugio al que evadirme y en el que, cual dios megalómano y maquiavélico, tenía el control de absolutamente todo lo que sucedía, algo que no pasa nunca en la vida real. Para mí era una salida, una vía de escape que gustosamente he podido retomar tras un par de años hibernando.

- Y tampoco desterremos al olvido al saber y al conocimiento. No podemos destruir ahora una obra que se viene representando desde hace milenios –apuntó un tal Trismegistos.
- Así no llegaremos a ninguna parte, tendremos que llamarle- apuntó Luna. Pero, ¿llamar a quién? Había vuelto justo en la parte más emocionante.
- Estoy de acuerdo, llamemos a Dyehuty- sentenció Dajjal. Dyehuty dios egipcio de del conocimiento, si mal no recuerdo.
- Conforme.
- Me parece bien.
- De acuerdo.
- Sea pues, el sabrá como proceder.

Lo que pasó a continuación… emprendimos un ritual para invocar a Dyehuty. No me siento capaz de evocar a mi memoria una vez más lo sucesos que llevamos a cabo, pues temo perder mi cordura en el intento. Después de tres intensas horas finalizamos.

Y nada sucedió.

Aquello había sido una burda escusa, una tomadura de pelo, una patraña. Definitivamente me habían tomado el pelo y yo había sido tan idiota de picar.

¿O no?

sábado, 29 de mayo de 2010

Capítulo I: La Invitación

¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Qué propósito? ¿Qué finalidad? ¿Sentimiento? Demasiadas preguntas para un primer día, pero así fueron disparadas, avasallándonos desde el primer momento de la entrada en escena. Una sucedía a la siguiente y las respuestas dadas por los distintos integrantes del nuevo grupo en el que me encontraba nunca bastaban para responsarlas. De hecho se quedaban bastante cortas en muchas ocasiones. No obstante, enseguida me empapé de este clima participativo y empecé a soltarme en clases, llegando incluso alguna vez a romper el hielo. Dado que en mi licenciatura no son habituales los debates en el aula y que las respuestas de estas clases a las preguntas de los profesores suelen tener un cariz descriptivo, que tiende a adecuarse a los contenidos de la materia, sin intenciones de trascender más allá o de fomentar la participación. Me resulta sorprendente ahora, a posteriori, que llegase a participar tan asiduamente en la asignatura. Me recordaba a mi mismo en los primeros cursos de la carrera, cuando todos debatíamos sobre nuestras concepciones implícitas de lo que era ésta o aquella otra cosa.

Pues bien, el sentido de la vida puede entenderse de múltiples maneras: como significado de la vida, a nivel ideotético o individual, es decir, como el valor de una vida de un ser vivo cualquiera y si, más concretamente, hablásemos de un ser humano, yo diría que el significado de la vida de esa persona es la consecución de unas metas que se plantea; entendiendo sentido como dirección, osease, ¿hacia dónde se dirige la vida? La respuesta es hacia organismos cada vez más y más complejos. Por último, como sentimiento, concibiendo el sentido como el sentir, ya sea emocional o perceptivamente. A pesar de que ahora pudiera parecer irrelevante, considero interesante detenerme brevemente en este punto para que pueda captarse cuál era realmente la dinámica de esta materia, pues ¿qué es la vida? ¿qué delimita la vida de la no vida? Esta pregunta no es baladí, ya que dependiendo de la respuesta pueden derivarse distintas implicaciones bastante serias. Parece prudente fijar el punto de corte en la célula, la unidad elemental de vida, gracias a la cual ha sido posible la evolución de la vida hacia sistemas, como decía antes, de mayor complejidad: desde las células procariotas y eucariotas hasta el propio planeta o el mismísimo universo, pasando por los seres humanos, las sociedades o los ecosistemas. Y en un sentido individual ¿qué sentido tiene la vida de una persona? Depende de los valores y motivos de ese sujeto. Podemos entendernos como meros sistemas de metas, con ciertas necesidades que tratamos, en mayor o menos medida y con distintos grados de éxito, de alcanzar. Somos, no obstante, mucho más, pero el significado de nuestras vidas dependerá del que queramos dotarle.
Sea como fuere, el sentido de la vida es vivirla a un nivel individual, disfrutarla a un nivel sentimental, y perpetuarse en un sentido direccional, continuar y permanecer en el tiempo.

A los pocos días de iniciar el curso, recibí una extraña carta anónima, sin remitente. El sobre estaba manuscrito con una letra bastante elegante y cuidada, de trazos suaves y delicados, nada que ver con el mensaje que en su interior la misiva transmitía:

“Hemos estado observándote. Recibirás noticias nuestras próximamente. No hables de nosotros pues no existimos.

Atte. Das Kreis
”
Inquietante cuanto menos. Al principio pensé que se trataba de una simple broma de mal gusto, y le resté importancia. Sin embargo cuando empecé a indagar por Internet en seguida encontré multitud de explicaciones, cada una más turbadora y alarmante que la anterior. Kreis en alemán significa círculo, y es una palabra que se utiliza para designar a un grupo o sociedad de personas con intereses afines. El más famoso de todo pude considerarse Eranoskreis, una congregación secreta de sabios, científicos, investigadores y especialistas que se reúnen ocho días para tratar aspectos diversos de un mismo tema.
La verdad es que me gusta desempeñar el papel de aprendiz, así que la posibilidad de unirme a un círculo de eruditos me entusiasmaba. Pero no todas las versiones eran igual de optimistas. De hecho, en un blog de un supuesto ex-figurante de la asociación anterior, se critica que la temática de la que versan las últimas reuniones del grupo es de ocultismo y misticismo, una corriente contraria al espíritu crítico y científico con el que fue creada.

Semanas más tarde, un compañero de “el sentido de la vida” se acercó a mí con motivo de las distintas opiniones y puntos de vista que había expuesto y defendido en el aula. Me sorprendió bastante este suceso puesto que mis intervenciones no eran nada espectaculares, es más, tendían a pasar desapercibidas y a no llamar en exceso la atención. Se llamaba Hans von Stauffen, un chico de estatura media y complexión delgada, de rostro enjuto y cabellos castaños y coincidía conmigo en varios aspectos así como en algunas aficiones. Apenas cruzamos un par de frases me dijo que había despertado el interés de das Kreis y que si me veía con ganas, podía explicarme un poco más al respecto. Al principio me sobresalté considerablemente, no podía creerme que ese chico tuviera algo que ver con la misteriosa nota, hasta podía haber sido él quien me la enviase. A pesar de todo, conseguí mantener la compostura y acepté de buen grado su invitación, pues la curiosidad me corroía por dentro.

Resultó que das Kreis era un grupo clandestino dedicado principalmente a la contemplación de temas ocultistas. Era raro verme en aquella situación: yo, un escéptico consumado aceptando iniciarme en una especie de secta satánica. Tenía su gracia, desde luego. Actuaba más movido por indagar sobre todo aquello que porque creyese en ello realmente.
Hans me facilitó el acceso a varios libros sobre el tema, ya que hasta que no tuviese suficientes conocimientos sobre el objeto de estudio y contemplación de das Kreis no podía presentarme ante ellos. Tomos de magia negra, compendios de criaturas, invocación, poderes psíquicos… un montón de basura, pero en nada se diferenciaban de las novelas que solía leer ni de los libros de ciencia ficción que tanto me gustaban. Era como ser un personaje de todas aquellas novelas de mi adolescencia, el pupilo, el aprendiz.
Es sorprendente cómo algo tan habitual como la lectura de un libro pueda ser percibido como un acto tan íntimo. A menudo me he visto asalto por este pensamiento cuando veo leer a otras personas novelas que he leído hace un tiempo. A veces, la relación mantenida con la historia llega a un nivel tan profundo, es capaz de marcarte tanto que se hacer extraño ver a otras personas pasar por ello.

Mientras el mundo se veía inmerso en una triple crisis (financiera, medioambiental y de valores), yo me sumergía cada vez más y más en el mundo de lo oculto lo espiritual. Llegamos a tratar estos aspectos en clase por encima, empezando por la más superficial de todas ellas: la económica. La problemática está servida cuando el ritmo del desarrollo actual de las grandes potencias económicas y de las emergentes requiere de una explotación de recursos muy superior a la cantidad de la que dispone el planeta. ¿Por qué no cambiamos? La respuesta con la que nos encontramos nos arrastra a la segunda de la crisis, la de valores: porque cambiar el consumo global implica cambiar el individual, renunciando así a una calidad de vida y a al comodidad de occidente y ello es algo que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Existen posturas y planteamientos económicos alternativos que se proponen terminar con este problema, como el decrecimiento. Este sistema postula una reducción de la calidad de vida en los países enriquecidos y un crecimiento moderado en los empobrecidos, de manera que podamos sobrevivir de acuerdo a los recursos disponibles. No obstante, este tipo de propuestas enseguida son tildadas de utópicas y, pese a que es una alternativa viable, los gobiernos locales tienden a desecharlas con preocupante facilidad pues se preocupan más de los problemas a corto plazo, que pueden granjearles el apoyo del electorado, que lo más remotos en el tiempo.
No sé cuál es la solución, pero está claro que seguir sin hacer nada no va hacer más que incrementar el problema medio ambiental que nos acompaña desde hacer ya varias décadas. También se ha dado una gran controversia en este punto, ya que se asume dogmáticamente la existencia del problema cuando científicamente no hay un consenso y más de una teoría que lo niega. Es preocupante la poca difusión de estas teorías y del rechazo social que pueden llegar a producir esgrimirlas en según qué foro. Sea como fuere, seguir con este ritmo de consumo no sólo puede acentuar el cambio climático –exista o no realmente- sino que terminará con los recursos naturales, suceso que podría terminar con la vida, y su sentido.

La ciencia se ha convertido en el nuevo dogma, la nueva religión. Hemos cambiado el “amén” por el “científicamente probado”. La ciencia no sólo se ha puesto junto al estado y acomodado a sus demandas, sino que es además la herramienta utilizada por las empresas para aumentar las ventas de sus productos y contrastar empíricamente su eficacia –si pasar una encuesta a veinte mujeres sobre si les gusta un bálsamo hidratante es el empleo riguroso del método científico. Se me antoja paradójico que la forma de conocer más crítica que disponemos se haya convertido en una herramienta prescriptiva cuyos designios son incognoscibles.
¿Y todo para qué? Para aumentar los ingresos, por la historia de siempre: el dinero. ¿Y qué es el dinero? La base de nuestro sistema financiero (en crisis), una divisa que no dispone de un respaldo material. Hace un siglo, el dinero estaba respaldado por las reservas en oro de cada Estado. Sin embargo llegó un punto en el que no era suficiente. Debido a los procesos de enredamiento del Estado con las entidades bancarias, proceso mediante el cual se crea el dinero, tuvo que abandonarse las reservas de oro y emplearse el soporte informático para respaldarlo, el mundo virtual. Por lo tanto el dinero no existe físicamente, es fe de los consumidores en el sistema. ¡Compramos los bienes y servicios con fe en un sistema autodestructivo!

Si hubiera estado atento en lo que sucedía ahí fuera, ciertamente podría haber aprendido algo de utilidad. Pero los libros de Hans me tenían completa y absolutamente absorbido. Por un lado, me resultaba increíble que alguien pudiese haber escrito todas esas patrañas en serio y, por el otro, me fascinaba la forma de abordar de los distintos autores los temas. Si bien en algunos textos los argumentos de los autores eran infantiles y los razonamientos disparatados, otros se mostraban prudentes y exponían coherente las virtudes y las limitaciones de su modelo teórico, algo encomiable habida de los temas sobre los que versan.

jueves, 27 de mayo de 2010

Capítulo 0: Introducción

“Un trabajo que, ante todo, sea personal”.

Muy bien… algo personal, ¿pero el qué? ¿¡Diantres, el qué!?
De esta guisa empezamos, con el primero de los folios en blanco y sin una idea definida de por dónde comenzar. Son muchos los días que llevo dándole vueltas al respecto y estoy igual que al principio, con una salvedad: sin tiempo. El sentido de la vida… un gran título, ¿verdad? Parece abarcarlo todo, de hecho son muchos aspectos los que bajo este epígrafe, de un modo u otro, pueden terminar tocándose. Tanto es así que al final no tendríamos nada, pues en diez páginas sólo podrían glosarse brevemente varios temas sin apenas profundizar en los mismos.
Es algo tan metafísico y a la vez tan concreto, algo armonioso y a la vez polémico. En una palabra: contradictorio. Y no se lea contradictorio con connotaciones negativas o como algo incongruente, nada más allá de la verdad. Léase como una perspectiva holística donde hay cabida a todo tipo de concepciones y, por tanto, a la discusión y a la contradicción entre las distintas versiones de los hechos. La Vida no merece menos.

¿Pero qué clase de introducción es esta?

Por favor, caballero, o señora, o señorita, permítanme presentarme: mi nombre es Janus Feuerstern, narrador irrespetuoso. Le ruego que me disculpe y me deje empezar desde el principio porque es una buena historia. O bueno, al menos es entretenida… Eso espero, nunca se me dieron del todo bien estas cosas.

Veamos, todo comienza en la universidad cuando, indeciso ante la multitud de posibilidades que ofrece el sistema académico vigente, me vi en la tesitura de elegir entre un amplio espectro de posibilidades para cursar créditos y quitarme unos cuantos de encima. Así funciona nuestro sistema universitario y, por desgracia, así somos los estudiantes: pensando en la alternativa que cueste menos esfuerzo para pasar al siguiente curso. Es un poco lamentable, pues la tendencia general es pensar más en cómo superar el examen de turno en lugar de reflexionar sobre los contenidos que se imparten en los contextos académicos.
En mi caso, menos esfuerzo se refiere a asignaturas que puedan resultarme de interés, pues a la hora de examinarme de ellas el estudio se hace mucho más ameno y hasta es posible que aprenda algo, que es de lo que se trata al fin y al cabo. Y fue justo entonces cuando reparé en una asignatura en particular: “el sentido de la vida”. Conociéndome, aquella materia me iba a gustar, ¿qué sentido tiene mi existencia? Es una muy buena pregunta y aunque seguramente los aspectos a tratar en aquella clase distasen mucho de responder a esta cuestión, siempre es divertido divagar y pensar sobre elementos a priori tan metafísicos. Era posible que me llevase una decepción, pero si no lo intentaba nunca llegaría saberlo.
Seguramente se preguntará qué tiene esto que ver con aquella historia tan fantástica y fabulosa que le prometí al principio… No se preocupe, tenga paciencia pues aunque pueda parecer algo trivial, este fue el primer hecho que marcó el rumbo de los acontecimientos que aquí trato de plasmar.

jueves, 29 de abril de 2010

Cómo no hacer un informe de un test de personalidad

Bueno, anexo a continuación -rompiendo la dinámica del blog- un informe que había que realizar sobre un perfil de un test determinado (el 16PF-5, para más señas) para clase y que, me temo, realicé de un modo demasiado heterodoxo. Sin cursiva están las respuestas del profesor, quien fue muy elegante en su corrección, todo sea dicho.

Análisis de la Personalidad (sujeto: dr. strangelove)


Oh, su oscura excelencia,

mi buen amigo el doctor Strangelove, tras someterse voluntariamente a mis malvados designios por escrutar en el interior de su personalidad a través del perfil recogido, acaba de abandonar la sala. Pobre infeliz, pues desconoce nuestras aviesas intenciones y ahora, recreándome en mi soledad, pienso emprender un viaje hacia lo más profundo de su alma, tratando de desvelar todos los secretos de su persona a través de esté arcano artefacto del archimaestre Cattel. Me gustaría agradecerle de antemano la confianza depositada en su humilde adepto para el desempeño de esta labor, trataré de emplearme a fondo.

Me turban y me inquietan profundamente las puntuaciones extremadamente bajas tanto en la dimensión dureza (QIII) como en la de extraversión (QI). Atendiendo a la primera de ellas, pues sé que es de su especial agrado, me encuentro con que el doctor Strangelove es una persona que tiende a mostrarse extremadamente abierta a nuevas experiencias y receptiva ante nuevas ideas o percepciones que llamen ya desde los primeros momentos su atención y abstraerse con ellas con relativa facilidad. No obstante me temo que esto puede repercutir negativamente en mi querido amigo, ya que seguramente se vea subyugado ante sus emociones y tenga notables dificultades para sobreponerse a ellas cuando estás sean especialmente intensas. Esta sospecha se ve reforzada, mi señor, pues su puntaje en autorregulación (QV) también es bajo. De todas maneras, no se impaciente, maestro, pues ya incurriremos en estas cuestiones más adelante.
Continuando con el análisis de los abismos insondables del señor Strangelove e internándome más aún en las “causas” –permítame señor las comillas pues no son causa final de este factor, sino meramente un formalismo estadístico arcano, su excelencia - de su apertura mental, tal y como puede ver en las oscuras escrituras subrayado en azul, le presento mis principales conclusiones al respecto.

Pues bien, si mi intuición no es excesivamente descabellada, el factor de primer orden Abstracción (M) juega un papel muy importante en la conformación del puntaje de esta dimensión, pues su elevado valor incide negativamente en la dureza. Se encuentra pues ante un individuo extremadamente imaginativo e idealista y, para nuestro pesar, poco pragmática, llegando a pasar por alto importantes detalles por cautivarse en la contemplación de una idea. Comparado con otros mortales destaca notablemente por encima de la media, encontrándose más allá de dos desviaciones típicas de la misma. Algo parecido sucede con la Apertura al Cambio (Q1) de mi buen amigo y compañero, del que puedo aseverar que se trata de una persona extraordinariamente analítica y dispuesta a experimentar con el medio y a abrirse nuevos caminos si los ya existentes le aburren o le parecen inadecuados. Una cualidad envidiable, mi señor. Doy fe en primera persona, después de siete meses conviviendo con él, de lo innovador que es con algunas cuestiones.
Asimismo –aunque en menor medida-, las elevadas puntuaciones en los factores de primer orden Sensibilidad (I) y Autosuficiencia (Q2) inciden de igual modo sobre la dureza del sujeto, reduciendo su decatipo total. Las dos nos indican que estamos ante un individuo muy autosuficiente, idealista y solitario, que prefiere abordar sus proyectos sin interrupciones ni sugerencias, altamente capaz de valerse por si mismo; y que además se trata de una persona bastante sensible y pasional. He observado como varias veces se deja llevar por un arrebato y tras algunas horas, vuelve con alguna invención o idea genial, de esas de las que me advertisteis cuando me encomendasteis esta tarea, mi señor. Si le comparamos con otros individuos, veremos cómo en autosuficiencia está muy por encima de la media, separado de ella por dos desviaciones típicas concretamente, y en sensibilidad algo alejado, a poco más de una desviación típica de las puntuaciones normales de la población. Finalmente convendría atender a la Animación (F) del doctor Strangelove. ¿Por qué debería hacerlo si es una puntuación baja? Precisamente por ello, ya que debido a esto, la puntuación total de la dureza disminuye. Brevemente, el sujeto tiende a mostrarse como una persona bastante seria, taciturna y, ante todo, cautelosa, que tiende a desconfiar de los demás. A pesar de estar relativamente alejado de las puntuaciones medias de los mortales de su grupo de referencia, las divergencias con los mismos no son demasiado acusadas.
¿Y qué decir, mi avieso viajero al alma del Dr. Strangelove, del papel de la acusada Dominancia (E) de esta persona en su apertura de mente?¿Será independiente y asertivo debido a su apertura mental? ¿O será simplemente que le gusta ir a su aire y pensar lo que le parece sin sentirse obligado por convencionalismos y normas? Mi buen aprendiz de brujo, tienes un desafío por delante.

Bien, me parece oportuno ahora internarme en el factor de segundo orden Extraversión (QI). Para empezar podemos observar cómo los datos nos indican que el sujeto es extremadamente introvertido y poco sociable, que prefiere estar solo o rodeado de gente de confianza en lugar de en lugares demasiado concurridos o abarrotados. ¿A qué se debe esto? Seguramente a que las bajas puntuaciones en Afabilidad (A) y en Animación (F) contribuyan a que el valor de este factor caiga. Con respecto a la afabilidad, parece que nos encontramos ante una persona bastante fría, impersonal y distante, con dificultad para abrirse a los demás y que seguramente en combinación con su alta sensibilidad –y cómo he podido experimentar en múltiples ocasiones- le hagan descuidar sus modales cuando se encuentra alterado, aunque tampoco presenta una conducta tan divergente en comparación con los baremos, ya que se encuentra a poco más de una desviación típica de la media. De nuevo, la puntuaciones baja en animación refuerza el muro de hielo que el señor Strangelove tan a menudo levanta contra aquellos que le hieren o desagradan.
También influyen en esta dimensión de segundo orden la Privacidad (N), la Apertura al cambio (Q1) y la Autosuficiencia (Q2), al igual que en el factor anterior. El elevado valor en privacidad nos sitúa ante un individuo muy cerrado, discreto y calculador, que prefiere no compartir sus preocupaciones con los demás y no desvelar sus planes hasta que tenga garantizado su éxito.
¿Y qué decir, de nuevo, del extremo rechazo de toda norma social (G) y de su marcada tendencia a actuar según sus deseos puntuales, sin intentar superarse (Q3)? ¿No será que el Dr. Strangelove se cierra en sí mismo porque no quiere tener nada que ver con una sociedad cuyos valores no comparte y que le resulta aburrida y tal vez caduca? ¿O será que tiene algo que ocultar?¿O serán ambas cosas? Veamos que más has encontrado.

Si no os parece mal, me gustaría ahora centrarme en la independencia del doctor Strangelove (QIV), donde su puntaje también es alto. ¿Qué nos revela este dato? Si estoy en lo cierto el señor Strangelove tiende a comportarse de manera muy dominante, a ser bastante activo en las tareas que acomete y a formar sólida y rápidamente su propia opinión. La Dominancia (E), así cómo la Privacidad (N), son los principales factores de primer orden detrás de dicha puntuación en la dimensión. Ello implica fundamentalmente que hemos dado con un individuo que actúa de ordinario de forma asertiva (y poco afable-A) y que no se deja dominar con facilidad en comparación los demás (dos desviaciones típicas por encima de la media), algo que puede sernos de utilidad si finalmente decidimos incorporarle a las filas de nuestra hermandad, ¡oh gran señor! También están detrás de ello la Vigilancia (L) y, en menor medida, la Tensión (Q4), lo que revela que efectivamente el doctor Strangelove es una persona muy suspicaz y escéptica, que no confía fácilmente en los demás, lo que explica por qué prefiere estar sólo y no necesita valerse de los demás. De hecho desconfía más que los demás en los demás (si me permítame el juego de palabras). La tensión es indicativo de que mi buen compañero es algo impaciente e irritable, aunque en ello no destaca demasiado, si me permite la apreciación (poco menos de una desviación típica de la media). Si bien es cierto que no soporta esperar, o que se aburre con facilidad cuando no está enfrascado en algo que no es de su interés, ¿pero a quién en mayor o menor medida no le pasa eso? Interesante, parece que las piezas encajan. Pero, ¿por qué desconfiará? ¿Quizás porque la sociedad es miope y conservadora y él, de mente abierta (Q1), no tolera que quieran hacerle comulgar con ruedas de molino? Esta historia resulta asaz interesante. Sigamos la pista.

No desesperéis, maestro, estoy terminando. He de abordar ahora el Auto-control (QV) del doctor Strangelove, que también tiene una puntación bajísima. Parece que no hay mesura en el doctor Strangelove. Así pues, si el archimaestre Cattel no erró al diseñar este artefacto, mi buen amigo tiende a comportarse de forma muy irresponsable, impulsiva y altamente desorganizada –y de nuevo doy fe de ello- en comparación con mortales de su mismo sexo y edad. El valor en esta variable se debe sin duda a las bajas puntuaciones que el sujeto obtuvo en Afabilidad (A), Atención a las Normas (G) y Perfeccionismo (Q3). Como tiene en baja estima y consideración a los demás, no le importa los juicios que emitan contra su persona, por lo que no regulará su conducta en función de lo socialmente deseable. Asimismo, y como habréis podido adivinar enseguida, es una persona extraordinariamente inconformista y ajena a los valores predominantes en la sociedad, dispuesta a saltarse las normas en caso de necesidad y que confía más en su propio parecer que en las normas sociales, muy alejada de los valores medios de este factor de primer orden. Con respecto al perfeccionismo, podría afirmar que se trata de una persona bastante flexible, impulsiva y que, como apunté anteriormente, no tiende a importarle lo que los desconocidos digan de él. Además, en comparación con estos desconocidos que componen el baremo, se encuentra alejado de la media por casi dos desviaciones típicas. Por último, aunque no menos importante, una alta puntuación en Abstracción (M) hace que este sujeto se deje llevar con facilidad por las ideas o cuestiones que sean de su agrado o interés, siendo poco práctico en algunas cuestiones.

En lo que concierne al factor Ansiedad (QII), las puntuaciones del doctor Strangelove son medias, puesto que no tiende a estresarse continuamente, pero tampoco es emocionalmente estable. Es más, como ya señalé tiende a ser impulsivo y algo pasional, razón por la que está ligeramente por encima de la media, pero muy poco.

Antes de terminar, me gustaría hacer mención un factor de primer orden que no he nombrado en mi análisis, pero que dada su escasa puntación debería reseñar. Efectivamente, me refiero a la Estabilidad (C), que nos muestra a un individuo inestable, con rápidos cambios de humor y sensible, lo que no es discrepante con lo anteriormente citado.

¡Pardiez! ¿Cómo no habré reparado antes en esto? Revisando los datos he caído en la cuenta de que las puntuaciones en las escalas de vacilación son extrañas y altamente atípicas. Un uno en manipulación de imagen y un diez en Interferencia. ¿Es posible que haya descubierto nuestras aviesas intenciones? Demonios, no lo creo. Ni debería planteármelo siquiera, habida cuenta de que el señor Strangelove no tiene en demasiada consideración las opiniones ajenas ni las normas sociales, es muy posible que no le importe reconocer que lleva a cabo conductas poco deseables socialmente. No obstante, tenga cuidado mi señor, pues es posible que haya errado en mis predicciones.

Para ir concluyendo, me gustaría comentar el gran potencial creador del doctor Strangelove. Como os comentaba, mi señor, mi compañero tiende a abstraerse con facilidad y es muy imaginativo. Si a ello se le suma su sensibilidad y su autosuficiencia, os daréis cuenta enseguida de que de que estamos ante una persona que es capaz de volcarse en una tarea repentinamente, acometerla desde perspectivas poco convencionales, y además se autoevalúa sin depender de opiniones ajenas. A veces tiene ideas o creaciones grandiosas… pero en otras ocasiones es difícil llevarle la contraria.

En fin, tal y como me ordenasteis, concluyo aquí con el escrutinio de la personalidad del doctor Strangelove. Si hacéis caso a mis sugerencias os encontraréis con un sujeto capaz de entrar en nuestra clandestina organización, altamente imaginativo e innovador, abierto a nuevas perspectivas, por lo que es posible que simpatice con nuestros ideales, y con una moralidad ajena al contexto social en el que se desenvuelve, lo que también puede sernos útil. Quizás pueda darnos algún problema al ser tan independiente y desconfiado, no obstante, creo fervientemente que posee una gran potencial.
Espero que mi informe le sea de utilidad, su excelencia. Ahora he de finalizar con esta misiva, pues Strangelove está de vuelta y es mejor que desconozca los menesteres que me ocupan.

Se despide vuestro leal servidor,
Orys Chyttering.

Orys, tengo que decirte que has hecho un buen trabajo. Tu informe elabora una buena conjetura que trataremos de comprobar, pero de momento puedes decirle al Dr. Strangelove que, si lo desea, puede integrarse en nuestra organización. Hay tareas que requieren mentes independientes y el único requisito es que acepte las misiones que se le encomienden, sin importar cómo trabaje para realizarlas. Más o menos igual que tú.